domingo, 27 de noviembre de 2011

^_^

Las estrellas me iluminan por la noche cuando me siento sola,
pero tu me iluminas  todo el dia y haces que me sienta feliz :)


me encantan tus palabras ^^ 

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Nadie como tu :)

Nadie como tu para hacerte reir. 
Nadie como tu sabe tanto de mi 
nadie como tu es capaz de compartir 
mis penas, mi tristeza, mis ganas de vivir 
tienes ese don de dar tranquilidad 
de saber escuchar, de envolverme en paz. 
Tienes la virtud de hacerme olvidar 
el miedo que me da mirar la oscuridad. 
Solamente tu lo puedes entender 
y solamente tu te lo podras creer. 

En silencio y sin cruzar una palabra. 
Solamente una mirada es suficiente para hablar 
ya son mas de veinte años de momentos congelados 
en recuedos que jamas se olvidaran. 

Nadie como tu para pedir perdon. 
Nadie como tu valora esta cancion. 
Nadie como tu me da su proteccion, 
me ayuda a caminar, me aparta del dolor. 
tienes ese don de dar tranquilidad 
de saber escuchar, de envolverme en paz. 
Tienes la virtud de hacerme olvidar 
el miedo que me da mirar la oscuridad. 
Solamente tu lo puedes entender 
y solamente tu te lo podras creer. 

Y pasaran los años y siempre estaras buscando 
un plan para que se hagan realidad los sueños 
que soñabamos antes de ayer al dormir 
hablando del tiempo que nos quedara por vivir. 

En silencio y sin cruzar una palabra. 
Solamente una mirada es suficiente para hablar 
ya son mas de veinte años de momentos congelados 
en recuedos que jamas se olvidaran. 

Y sin hablar.Solo al mirar sabremos llegar a entender 
que jamas ni nada ni nadie en la vida nos separara.

sábado, 5 de noviembre de 2011

El Amor y la Locura

El Amor y la Locura

Cuentan que una vez se reunieron todos los sentimientos y cualidades del hombre. Cuando el aburrimiento bostezaba por tercera vez, la locura como siempre tan loca propuso: “Vamos a jugar al los escondidos”. La intriga levantó el ceño extrañada y la curiosidad sin poder contenerse preguntó: ¿A los escondidos? ¿Y eso cómo es?. Es un juego, explicó la locura, en que yo me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millón, mientras ustedes se esconden, y cuando ya haya terminado de contar, el primero de ustedes que yo encuentro, ocupará mi lugar para continuar el juego. El entusiasmo bailó secundado por la euforia y la alegría dio tantos saltos que terminó de convencer a la duda, e incluso a la apatía, a la que nunca le interesaba nada. Pero no todos quisieron participar, la verdad prefirió no esconderse. ¿Para qué? Si al final siempre la hallaban, y la soberbia pensó que era un juego muy tonto, en el fondo lo que le molestaba era que la idea no hubiese sido de ella, y la cobardía prefirió no arriesgarse. Uno, dos y tres, empezó a contar la locura.

La primera en esconderse fue la pereza que como siempre se dejó caer tras la primera piedra del camino. La fe subió al cielo y la envidia se encontró tras la sombra del triunfo, quien por su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol más alto.

La generosidad casi no alcanzaba a esconderse, cada sitio que encontraba le parecía maravilloso para cada uno de sus amigos, que si un lago cristalino para la belleza; que si la hendija de un árbol: perfecto para la timidez; que si el vuelo de una mariposa: lo mejor para la voluptuosidad, que si una ráfaga de viento: magnífico para la libertad, y así terminó en ocultarse en un rayito de sol.

El egoísmo, en cambio, encontró un sitio muy bueno desde el principio, ventilado, cómodo, pero solo párale. La mentira se escondió en el fondo de los océanos, mentira, en realidad se escondió detrás del arcoiris, y la pasión y el deseo en el cuarto de los volcanes. El olvido, se me olvidó donde se escondió, pero, eso, no es lo importante,.Cuando la locura estaba contando 999.999, el amor aún no había encontrado sitio para esconderse, pues todo estaba ocupado, hasta que al fin divisó un rosal y enternecido decidió esconderse entre sus flores. Un millón, contó la locura, y comenzó a buscar.

La primera en aparecer fue la pereza solo a tres pasos de una piedra. Después se escucho a la fe discutiendo con Dios sobre zoología y a la pasión y el deseo las sintió en el vibrar de los volcanes. En un descuido se encontró a la envidia, y claro, pudo deducir donde estaba el triunfo. EL egoísmo no tuvo ni que buscarlo, el solito salió de su escondite, resultó ser un nido de avispas. De tanto caminar, sintió sed y al acercarse al lago descubrió a la belleza, y con la duda resultó todavía más fácil, la encontró sentada cerca sin decidir aun de que lado esconderse.

Así fue encontrando a todos. El talento, entre la hierba fresca, a la angustia, en una oscura cueva, a la mentira, detrás del arco iris, mentira si estaba en el fondo de los océanos, y hasta encontró al olvido, ya se le había olvidado que estaba jugando a los escondidos.

Pero solo el amor no aparecía por ningún sitio. La locura buscó detrás de cada árbol, bajo cada arroyuelo del planeta, en las cimas de las montañas, y cuando estaba por darse por vencido divisó un rosal, tomó una horquilla y comenzó a mover las ramas, cuando de pronto, un doloroso grito se escuchó. Las espinas habían herido los ojos del amor. La locura no sabía que hacer para disculparse, lloró, rogó, imploró, pidió perdón hasta prometió ser su lazarillo. Desde entonces, desde que por primera vez se jugó a los escondidos en la tierra, el amor es ciego y la locura siempre lo acompaña.

Es una locura amar a menos que se ame con locura.